Emilia Pardo Bazán es
una de las figuras más destacadas de la literatura española. Nacida en A Coruña
en 1851 y miembro de la aristocracia de la época, al ser hija de los condes de
Pardo Bazán, se puede considerarla como una pionera en muchos aspectos:
feminismo, periodismo, cátedra universitaria, naturalismo literario…
Esta escritora y
literata sufrió en sus carnes el rechazo de la Real Academia Española para
poder ocupar un sillón, al igual que otras mujeres y literatas importantes,
como Gertrudis Gómez de Avellaneda, Blanca de los Ríos o María Moliner. La
propia Emilia sería rechazada en tres ocasiones distintas, con el mismo argumento
todas ellas: “no hay lugar para señoras”. Méritos no le faltaban, pues fue la
primera mujer en presidir la sección de literatura del Ateneo de Madrid y la
primera en ocupar una cátedra de literaturas neolatinas en la Universidad
Central de Madrid. Mantendría también un romance durante 20 años con el académico Benito Pérez Galdós, y algunas de las cartas que se enviaban forman parte del archivo de la RAE.
No sería hasta 1976
cuando la primera mujer ingresaría en la Real Academia. Sería la poeta Carmen
Conde, y tras ella siguen ocho mujeres más.
La historia de Emilia
Pardo Bazán, una mujer libre y anticonvencional, una avanzada a su tiempo, es
una de las muchas historias que están presentes en esta exposición "La
lengua y la palabra. Trescientos años de la Real Academia Española". Son 300 años de historia de una institución, pero también
son 300 años de la historia de un país que sufrió numerosos cambios a lo largo
de este tiempo. Cambios como el de la mentalidad de los hombres para con las
mujeres, la conquista del espacio público en igualdad con los hombres. Cambios
que historias como la de Emilia nos permiten observar.
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